La patrulla negra

Los estudiantes de Humanidades han dejado en claro, los últimos cuatro años, que no será fácil para el Estado ni para nadie, destruir el espíritu de rebeldía y digna rabia que vienen construyendo con todo tipo de acciones. Desde las comidas comunitarias, generadas a partir de la necesidad de alimentarse y convivir; proyectos autónomos, autogestivos, conferencias, apoyo total a las luchas sociales, los universitarios de la Unidad de Humanidades, han creado un vínculo con la comunidad que resulta problemático para el todos los niveles municipales y estatales. 

El acoso y la violencia del Estado se ha ejercido contra los estudiantes de esta unidad, a tal grado, que los jóvenes han tomado al miedo de la mano y lo conducen, junto con la rabia y el corazón, a seguir adelante en las diferentes luchas que se gestan en el estado de Veracruz.

Levantones, encarcelamientos, golpizas, desapariciones forzadas, y asesinatos, es lo que han vivido estos jóvenes en carne propia o muy, pero muy de cerca. Dos de los asesinatos que han resentido más los estudiantes han sido los de Noé Vázquez y Regina Martínez, quienes sembraron una semilla digna de lucha de defensa territorial y de comunicación de denuncia. Otros, los más jóvenes que los jóvenes, traen sus propias historias, sus necesidades individuales y colectivas, y ganas de aprender y recibir experiencias y anécdotas.

Por ello, los rondines constantes de la policía y los informantes de gobierno son una parte de la vida cotidiana de Humanidades. Pero no es que se hayan acostumbrado a esas presencias, se les combate día a día, y sobre todo, se burlan de ella. El tocar de la jarana, la bocina que proyecta un hip hop, la parrilla que cocina en el Comedor Autónomo, la discusión perpetua y el análisis diario, la acción directa en las calles durante las movilizaciones, el crujir de los cristales de las patrullas decidiendo su ruta de escape, la voz en los mítines con sonido a tristeza y rabia y dolor y esperanza, el mundo nuevo que llevan todos en sus corazones.

No es de extrañarse, pues, que hoy, viernes 24 octubre haya estado una patrulla negra con policías vestidos de civil (vestidos de humanos), o que otro haya estado rondando la unidad preguntando a los alumnos detalles sobre las facultades para después reportarlo por radio.

Pero los jóvenes siguen su vida normal, van a clases, comen, tal vez una cerveza, la biblioteca, discusiones y análisis político, chistes, risas, se cagan de la risa, se ríen más… de ver esa patrulla negra que refleja el futuro del Estado, un futuro negro, un presente negro, que jóvenes les ayudarán a tener, porque ya no tienen miedo.

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